vivood landscape hotel y guadalest

Este fin de semana, Alejandro y yo nos hemos escapado al interior de Alicante, para aislarnos de todo y dispuestos a vivir una experiencia única.

Teníamos reserva la noche del sábado en Vivood Landscape Hotel, un hotel integrado totalmente en la naturaleza. 

Tras un estudio sobre la sostenibilidad en la arquitectura, un grupo de jóvenes emprendedores decidieron unirse para crear un sueño común. 

Hoy en día, arquitectos y profesionales del diseño, marketing y turismo están unidos por el amor al diseño, la arquitectura, ecología, la vida sana y el

contacto con la naturaleza. Además cuentan con fabricantes, ingenieros y asesores turísticos que les ayudan a hacer posible su proyecto, basándose siempre en las 5E: Ecológico, Entorno, Emoción, Encanto y Exclusivo; con las que han conseguido crear este lugar tan mágico.

Todo el hotel es eco-friendly y está compuesto por cubos de diseño sostenible que ocupan una parcela total de 84.000m2.

Nuestra experiencia fue muy grata. Llegamos el sábado sobre las 14h después de pasar una carretera interminable de mil curvas y paisajes preciosos. Hay una ruta más recta si vas desde Benidorm, pero nosotros no la conocíamos.

A la llegada, tienes que dejar el coche aparcado en un parking de gravilla y acercarte unos metros hasta el primer cubo donde se encuentra la recepción. Nos ofrecieron un vaso de agua y unas manzanas e hicimos el check-in. 

Para acceder a las cubo-habitaciones, tienes que pasear por unos caminitos entre pinos hasta llegar a la tuya. Una vez encuentras tu casita entre los árboles, una pasarela te lleva hasta la puerta, ya que están construídas a unos metros sobre el suelo.

Hay dos tipos de suites: las que tienen jacuzzi y las que no. Nosotros nos alojamos en una que no tenía jacuzzi, ya que las otras son algo más caras.

Se trata de cubos de 27m2 con una cama y un par de butacas frente al enorme ventanal, el cual tiene la posibilidad de ser totalmente abierto; una ducha siguiendo las mismas vistas, un armario y un baño. La decoración es muy minimalista, pero no se necesita nada más ya que el ventanal hipnotiza a cualquiera.

Después de instalarnos y admirar un poco las vistas, nos dirigimos al restaurante a comer. Se sitúa en otro cubo, en este caso con vistas a la piscina inffinity, y cuya carta está pensada para amantes de la comida sana. Tienen incluso platos especiales para veganos y vegetarianos, para que todo el mundo disfrute.

Nosotros pedimos una hamburguesa de ternera y una ensalada variada buenísima. Para terminar, nos tomamos un café tumbados en las hamacas de la piscina que nos supo a gloria (con siesta incluída).

Como actividades, ofrecen la posibilidad de realizar yoga gratis, diferentes rutas en bici o de senderismo, pero nosotros preferimos caminar a nuestro aire y descubrir los alrededores. A media tarde salimos por el sendero hasta llegar al increíble embalse de Guadalest, visitamos su presa y lo bordeamos entero. Es una ruta de unas 2.30h aproximadamente que merece muchísimo la pena. Juzgad vosotros mismos el color del agua.

Cuando volvimos ya era casi la hora de la cena, así que nos pusimos guapos y volvimos al restaurante. Nos contaron que esta semana iban a cerrar el hotel entero porque estaban ampliando el restaurante, para crear dos espacios diferentes: uno enfocado a una cafetería más informal, y en el otro crear un  comedor más grande. Actualmente está bien, pero sí que es cierto que se queda un poco pequeño.

Por la noche iluminan los senderos, la piscina y ponen velitas en el restaurante para crear un ambiente más romántico. 

Teníamos reserva a las 22.00, pero antes nos fuimos a la piscina a ver el atardecer mientras disfrutábamos del cocktail especial del hotel con aperitivo. No recuerdo bien lo que llevaba pero estaba exquisito. 

Más tarde pasamos a cenar, donde probamos el tartar de tomate y las costillas con cous-cous. De postre no nos pudimos resistir a la crêpe de dulce de leche con plátano, ¡qué delicioso estaba todo!

Al terminar la cena nos fuimos a dormir pronto para aprovechar el día siguiente. El ventanal de la habitación no tiene persiana, simplemente un gran estor abatible que quita un poco la luz. El motivo de no tener 100% oscuridad, es poder despertarte con la propia luz del amanecer y el cantar de los pajaritos, un lujo que nunca aprovechamos los que vivimos en la ciudad.

Habíamos reservado alojamiento con desayuno incluido, así que fuimos a disfrutar del buffet. No era excesivamente grande pero tenía un poco de todo y buenísimo. 

Teníamos que dejar la habitación a las 12, así que cargamos el coche y nos fuimos a visitar el precioso pueblo de al lado.

Se llama Guadalest y es perfecto para dar un paseo por sus calles empedradas, subir a su castillo en lo alto de una roca y admirar sus tiendas artesanales. ¡Nos encantó!

Sin duda fueron 24h inolvidables en un hotel paisaje que merece la pena ir a visitar. Además, si no queréis alojaros allí, dan la posibilidad de ir a comer o cenar para disfrutar del entorno sin tener que pasar una noche entera allí, pero lo realmente impresionante es amanecer en esa maravilla.

Dirección: Ctra. Guadalest-Alcoy, 10. Benimantell, Alicante

Tlf: 96 631 85 85

Web: www.vivood.com

¡Espero que os haya gustado y que tengáis la oportunidad de ir a conocerlo!

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