Marrakech

No pude resistirme a contar cual era mi destino de viaje y, los que me seguís por Facebook (De mi mano) o por Instagram (alecorsini_b4living), ya os enterasteis de que estaba en Marrakech.

Si ya habéis estado, no os voy a decir nada, pero si aún no, ¡tenéis que ir!.

Cada calle y cada esquina tienen algo curioso que ver… Los colores de las especias, de las telas, la gente trabajando sin parar, los niños yendo al colegio con el pan en la cabeza, los dulces… ¡TODO es especial!

La Medina no es que sea especialmente bonita. Es la parte sucia, caótica y más pobre de la ciudad, pero tiene rincones espectaculares, increíbles restaurantes en medio de callejuelas que se caen a trozos, jardines preciosos… Y, sobretodo, la gente es simpatiquísima y muy respetuosa.

Yo reconozco que, nada más llegar, me asusté un poco con tanto caos, bicis y motos esquivándote todo el rato (o tú a ellas), mucha gente mirando, etc… Pero al ratito me di cuenta de que no corríamos ningún peligro.

Allí nos dijeron que no robaban ni te tocaban jamás y, efectivamente, toda la razón tenían. ¡Es mucho peor en España!

Desde luego, me quedé con muy buen sabor de boca y con muchas ganas de volver.

Hay millones de cosas por ver, tanto dentro como fuera de la Medina, y es un viaje obligatorio para todo el mundo. ¡Os lo recomiendo!

Os dejo una selección de mis fotos favoritas del viaje, para que os den ganas de ir a conocerlo 😉

Espero que os haya gustado y que tengáis en mente esta preciosa ciudad para un próximo viaje, os aseguro que merece mucho la pena.

Si tienes alguna duda o quieres que te recomiende algún sitio allí, déjame un comentario y te contaré cositas encantada.

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